Mucha es la gente que busca en la vida espiritual una serie de reglas que les ayuden a ser mejores personas, una estructura religiosa que se vive mecánicamente y por deber. Como resultado, existen muchas personas llenando los templos, iglesias o congregaciones, pero con vidas insatisfechas y hasta miserables, que tienen que correr tras la satisfacción momentánea ya que en su credo no provee ningún deleite y plenitud.
¿Hay alguna forma de encontrar deleite en cosas como orar, escuchar un sermón, servir a otras personas, entonar cantos de adoración, dar ofrendas?, ¿Qué se necesita para que eso suceda?, ¿seguiremos añadiendo a la carga de pecados el de la hipocresía, presentándonos con una cara feliz el domingo por la mañana, siendo que en realidad la apatía impera en nuestro corazón?, ¿Cuál es el secreto detrás de una vida apasionada genuinamente por Dios y Sus intereses?...
Basados en un estudio del Pastor Mike Bickle, Fundador de IHOP en Kansas City MO. Nos introduciremos en esta temporada en la búsqueda de respuestas a las preguntas anteriores.
¿Qué es lo que sustenta a un adorador apasionado que se convierte en un cristiano firme, intercesor, servicial y que da fruto con su vida en honor de Jesús?, ¿Qué mantiene el gozo celestial ardiendo como una flama día y noche en el corazón de un ser imperfecto en medio de un mundo caído?...La respuesta es: UNA REVELACIÓN DE LA HERMOSURA DE DIOS.
6 ¡Alabanza y magnificencia delante de él!, ¡Poder y hermosura en su santuario! 7 Tributad a Jehová, familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y el poder. 8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus atrios. 9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra.10 Decid entre las naciones: ¡Jehová reina!, También afirmó el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos con justicia. 11 Alégrense los cielos y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. SALMO 96:6-11
¿Cómo podemos recuperar el concepto de la verdadera belleza? No esta en las imágenes idealizadas de la perfección humana que encontramos en las revistas de moda. No todos podemos ser supermodelos. Incluso si pudiéramos, a través de las maravillas de la cirugía plástica, eso no nos haría verdaderamente hermosos.
La verdadera hermosura viene de conocer al Dios de la Hermosura. Si quieres un ejemplo de una vida hermosa, no veas lo que el hombre natural ve. Considera a Jesucristo, el Hijo de Dios. No quieras ver una foto de él, físicamente eso es imposible. Pero trae a tu memoria su vida. Jesús nos muestra la belleza del amor, la gracia y la verdad.
En un acto de belleza inimaginable, él puso su vida por sus amigos, muriendo en la cruz por nosotros. Jesús abrazó la fealdad de nuestro pecado, para que confiemos en el y le adoremos rindiéndole nuestras vidas. Dios resucitó a su Hijo de entre los muertos. Su cuerpo que fue azotado, crucificado y lo que fue glorioso, fue desfigurado. En Jesús, el concepto de la verdadera hermosura es restaurado.
“Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; Hermoseará a los humildes con la salvación”
(Sal 149: 4)
Es tiempo de escalar un peldaño más en nuestro crecimiento espiritual y adentrarnos en el territorio de la Hermosura de Dios, dejando que la revelación pueda iluminar nuestra mente y corazón, siendo fascinados por El esplendor de Su Belleza, forzados a levantar la vista de las cosas terrenales y adorar al Señor en la Hermosura de Su Santidad.
"Cuando alguien ha visto algo de la hermosura de Dios ya no ha podido detenerse en hermosuras creadas que, pálidas y pobres, han quedado eclipsadas por la Suprema Hermosura del Creador".
Teresa de Jesús